En esta etapa, el aprendizaje sensorial es fundamental, ya que constituye la base del desarrollo cognitivo. A través del tacto y la exploración, los niños construyen conocimiento, fortalecen la concentración y desarrollan habilidades esenciales para su crecimiento.

Mediante la caja sensorial, nuestros estudiantes estimulan la motricidad fina, la coordinación óculo-manual, la autonomía y el control del movimiento, mientras preparan su mano para el proceso de escritura.

Más que un juego, estas experiencias permiten que los niños toquen, clasifiquen, comparen y describan, formando conexiones neuronales que serán clave para el desarrollo de la lectura, la escritura y el pensamiento lógico

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