En la educación preescolar se sientan las bases del desarrollo integral. Durante esta etapa, los niños y niñas experimentan un significativo crecimiento cognitivo, amplían su conocimiento del mundo y reconocen progresivamente sus propias capacidades.

A través de actividades pedagógicas variadas y estructuradas, se promueve el desarrollo tanto a nivel individual como grupal, favoreciendo la interacción, la convivencia y el aprendizaje significativo.

Una propuesta educativa equilibrada contribuye al fortalecimiento de habilidades, valores y experiencias fundamentales para la formación integral desde la primera infancia.

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